Una de las dudas más habituales cuando hablamos de materiales cerámicos es saber cual es la diferencia entre baldosa y azulejo. En este post vamos a intentar aclarar esa y otras dudas similares, puesto que vamos a hablar de qué es el azulejo, cómo se fabrican, y qué tipos podemos encontrar.

La realidad es que hablar de baldosa o hablar de azulejo es exactamente lo mismo. Podemos decir que el azulejo es un tipo de baldosa que se usa para el revestimiento de interiores.

Los azulejos, son piezas cerámicas que están constituidas normalmente por un soporte arcilloso y un recubrimiento vítreo: el esmalte cerámico, que las hace impermeables por su cara vista.

Pero el reverso del azulejo, también conocido como “bizcocho”, es poroso, lo cual se traduce en una absorción de agua superior al 10% para que el adhesivo pueda penetrar por los poros. Por lo tanto, en esa porosidad es donde radica la diferencia entre materiales cerámicos como el azulejo, el gres, o el gres porcelánico.

Estos últimos tienen una porosidad menor, lo cual se traduce en una absorción de agua menor, concretamente el gres porcelánico que no supera el 0.5%. Esa menor porosidad, también se traduce en una mayor dureza y unas propiedades diferentes, más apropiadas para uso como pavimento, fachadas exteriores, incluso encimeras, y no sólo como revestimiento para interiores como es el caso del azulejo.

¿Qué tipos de baldosa cerámica existen?

Los tres grupos más importantes de baldosa cerámica son:

Azulejo:

El azulejo tiene alta porosidad, absorción superior al 10%, baja resistencia al corte.

Gres, gres extrusionado, gres rústico:

El Gres, gres extrusionado y rústico tienen porosidad media, absorción entre 0.5 y 10%, resistencia al corte; media.

Gres porcelánico:

El gres porcelánico tiene baja porosidad, absorción inferior al 0.5%, alta dureza y resistencia al corte.

Todos ellos pertenecen a la misma familia de materiales cerámicos, y todos ellos se manipulan, instalan y cortan de manera parecida. Pero esas diferencias en la dureza y resistencia al corte, hace que la potencia de las cortadoras deba adaptarse a las características de la baldosa cerámica que hayamos escogido. A menor porosidad y mayor dureza, necesitaremos mayor potencia de separación para cortar las baldosas durante su instalación.